lunes, 13 de mayo de 2013

Su casa cae a pedazos



En el barrio Obrero de Salamina vive Roberto Antonio Román, de 73 años. Llego a esta población en 1995, después de haber estado en Manizales y en Bogotá. Aquí colocó un taller para hacer lapidas, en el sector del Alto, a un lado del cementerio San Esteban. Este oficio lo desempeño durante año y medio, pero luego lo tuvo que dejar, ya que su salud no se lo permitió, sobre esto dijo: “las lapidas se me dañaban, porque hay que tener un pulso firme para que salgan bien las imágenes y los nombres”.

  Después trabajó en la finca la Cascada, cerca del río Chamberi, durante un tiempo. Pero se mantenía de abajo para arriba, rebuscándose como fuera para poder comer y comprar los remedios para atender sus enfermedades, ya que en esa época no tenía carnet del Sisben.
 El dueño de la casa que habita, antes de morir en Manizales, le dijo que la casa iba a ser para él. En el 2004 la familia que ocupaba la parte alta se fue y el continuo en la parte baja. Desde entonces cortaron los servicios del agua y de la luz y la vivienda comenzó a dañarse. Por lo que se alumbra con velas y los vecinos le colaboran con el agua, que carga en las noches. 

 Hace 15 días parte del techo de la planta alta de su saca de bahareque se desplomo mientras el dormía. Al rato llegó un vecino, le tocó la puerta y le gritó: “Don Roberto, levántese que se esta cayendo su casa”, a lo que el contestó: “ya se hundió lo que se iba a caer” y siguió acostado, apenas eran las 5:30 de la mañana. Desde entonces busca ayuda para poder arreglarla.

 Vive solo y nunca se casó, según él, en compañía de Dios y de María Santísima. Vive de la venta de boletas, rifas y bonos. Refiriéndose a su situación actual, concluye: “aquí no he recibido una puntilla de nadie, ni un favor, ni nada”.







 


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